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Ir al dentista puede resultar estresante para los niños. Puede haber lágrimas, ¡y no solo de los niños!

La odontofobia o miedo al dentista es un trastorno de ansiedad muy común generado por miedo a lo desconocido, en el que la persona que lo padece experimenta crisis de angustia, o ataques de pánico en los casos más extremos y tiende a anticipar consecuencias negativas sin que éstas hayan ocurrido. Este trastorno se produce tanto en personas adultas como en los niños.

Una parte de los adultos que sufren este trastorno deciden que la mejor manera de evitar esta situación es no ir a la consulta, lo que conlleva serios problemas de salud oral como caries, maloclusiones, enfermedad de las encías, entre otras. Afortunadamente los niños no pueden tomar este tipo de malas decisiones.

La fama de los dentistas a lo largo de los años no es la mejor y hay gente que en el pasado ha tenido experiencias desagradables en sus visitas. Actualmente asiste a consulta un gran número de pacientes mayores y pequeños con miedo y ansiedad. Algunos de ellos han descuidado, por culpa de este temor, su salud oral hasta puntos muy extremos.

En cuanto al origen de ese miedo, algunos expertos señalan que es multifactorial. Puede deberse a factores no cognitivos, como haber sufrido experiencias negativas en el dentista, especialmente durante la infancia, exponerse a personas que a su vez tienen miedo al dentista; el modelo familiar y el entorno son aspectos relevantes y esta situación es frecuente verla entre padres e hijos; además, los comentarios y actitud de los padres en el gabinete dental determinan la actitud de sus hijos a futuro.

Existen también otros aspectos como el miedo a lo desconocido, miedo a la falta de higiene de la clínica, miedo a la anestesia o la sensación de peligro, situaciones que dificultan que los pacientes sean capaces de atender a las recomendaciones de sus dentistas. 

Es por ello que nuestra clínica está diseñada para generar confianza, brindando un ambiente de tranquilidad tanto a los mayores como a los niños, ofreciendo un trato amable, cercano y profesional que acompañado de la última tecnología ayudarán a disminuir tus miedos y te haremos sentir en familia.

En Cayetana Manglano sabemos cómo se sienten nuestros pequeños pacientes, incluidas las reacciones, los hábitos y los miedos comunes. También sabemos que cada niño es un individuo.

Es por eso que la visita al dentista del niño se adapta en gran medida a su edad, experiencias previas con nosotros y sus reacciones, no solo al principio sino a lo largo de cada cita.

Causas más habituales de la ansiedad infantil en el dentista

  • Miedo al dolor o anticipación del dolor.
  • Falta de confianza.
  • Miedo a perder el control.
  • Miedo a lo desconocido
  • Miedo a la intrusión (de personas desconocidas o incluso de nuestros instrumentos dentales)

En nuestra clínica estamos especialmente capacitados para trabajar con niños y cómo manejar las diferentes situaciones que pueden surgir al momento de tratarlos.

A diferencia de la odontología para adultos debemos tener en cuenta los aspectos conductuales y las diferencias físicas del tratamiento de un niño. Contamos con técnicas para aliviarlos, indicadores para saber cuándo parar o ir despacio, e incluso cómo manejar situaciones difíciles.

Indicadores de estrés infantil en la consulta odontológica

  • Cambio de comportamiento: irritabilidad, inquietud, tensión, llanto
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Tendencias obsesivas
  • Temblores o lloros incontrolados.

Si mi hijo le tiene miedo al dentista, ¿qué puedo hacer?

  • Explíquele a su hijo lo que sucederá en el dentista; sea simple, positivo y honesto.
  • Reserve una cita por la mañana (si puede), después de que el niño haya dormido bien por la noche, o elija una hora después de que el pequeño haya tomado una siesta.
  • Asegúrese de que hayan comido y no tengan hambre. Como saben muchos padres, los niños hambrientos a menudo también pueden estar de mal humor.

En Cayetana Manglano somo especialistas en tratar a los niños, les damos seguridad, tranquilidad, no les agobiamos, no importa que tengan que venir diez veces antes de empezar un tratamiento porque queremos que vengan felices y que sea una experiencia muy agradable para ellos. Para nosotros es muy gratificante conseguir que todos los niños vengan al dentista felices y contentos.