tratamientos-4

Con frecuencia la duda de ¿Cuándo tengo que llevar a mi hijo por primera vez al ortodoncista?

Asalta a los padres.

Puesto que los primeros dientes definitivos aparecen sobre los 6 años es este el momento ideal para

llevar a nuestros hijos al ortodoncista, no para comenzar un tratamiento, simplemente para una revisión.

Antes de este momento, en dentición totalmente temporal ( de leche) estaría indicado hacer tratamientos interceptivos o preventivos que persiguen la eliminación de los hábitos deformantes infantiles, como el uso prolongado de chupete, respirar por la boca, posiciones anormales de la lengua o chuparse los dedos, así como deformidades faciales relevantes y detectadas por padres o pediatras.

Las deformidades faciales son detectadas de forma muy temprana sobre todo por las madres: “ le noto que la carita se le va de lado, tiene un lado más gordito que el otro, la mandíbula se le va hacía delante, hace

gestos raros con la boca…..” Todas estas apreciaciones son indicativas de que hay que llevarlo a una revisión al ortodoncista para valorar si su problema es real y hay que corregirlo o es una “manía “ del niño que simplemente con pautas de comportamiento se corregirá.

LA DETECCION PREMATURA de un problema de huesos en un niño pequeño puede evitar futuras complicaciones. Así que en resumen, ante cualquier observación de anomalía sería conveniente acudir a una revisión a partir de los 3 años.

Desde la aparición del primer diente definitivo las indicaciones para el tratamiento interceptivo serían además:

-Aparatos mantenedores de espacio: en pérdida prematura de un diente de leche y para no perder el espacio reservado al diente permanente es conveniente colocar para mantenerlo.

-Extracciones selectivas de dientes temporales orientadas a facilitar la salida normal de los dientes definitivos.

-Mejorar el tamaño y posición de los huesos maxilares, generalmente cuando se inicia el recambio de los molares de leche por los definitivos (de 7 a 11 años).

-Corrección de maxilares superiores estrechos.

-Discrepancias de tamaño sagital de maxilar superior y mandíbula que conlleven una alteración funcional y que presenten una ventaja real al tratamiento más tardío. Es decir, mandíbula demasiado grande o pequeña y maxilar demasiado grande o pequeño.

-Corrección de todo tipo de hábitos: chupete, dedos, interposición de la lengua…..

En general deben ser tratamientos de corta duración, con aparatos simples y fáciles de limpiar. La indicación debe ser clara, y la ventaja sobre el tratamiento de todos los problemas que presente la dentición una vez recambiada (sobre los 12 años) muy bien definida.